La inconsciencia de Lestat

Mis deseos son ordenes para mi

Publicado el 12-10-2007 a las 03:16 por Lestat150 comentarios

Si pudiera...

Si pudiera
a la tienda de los sueños
ir a comprar
con poco dinero
todo lo que hasta ahora
pude ganar
y si allí vendieran
billetes para el tren
de... "otra oportunidad"
encargaría
un "ticket" de ida
a la estación perdida
donde mi vida
fue a descarrilar.

 

Si pudiera... - Los Suaves

 

Publicado el 07-10-2007 a las 09:51 por Lestat143 comentarios

Momentos

Primavera 2006. Mayo. Montflorit, Cerdanyola del Vallés. Sucedió en una de las típicas comidas comunitarias que se organizaban los fines de semana en la terraza. Nos solíamos juntar entre 7 y 10 personas y las comidas llegaban a fusionarse eventualmente con la cena. No faltaba el alcohol, el café y la buena compañía, lo que daba como resultado un ambiente muy agradable y distendido. Álex, Melisa, Jordi, Inés, Asia, Pope y yo. Casi la comunidad al completo. Y digo casi porque solía faltar Toni, el dueño del bar de abajo.

Teníamos una vieja bañera en la terraza que hacía las veces de barbacoa. ¡Cuanto uso se le dio!. Barbacoas, asados, parrilladas… . Durante esas comidas, se hablaba de cualquier cosa. Vivencias, temas cotidianos, conversaciones técnicas sobre temas variados, anécdotas curiosas e incluso se producían conversaciones con las que tratabamos de arreglar el mundo. Y como no, grandes momentos de carcajadas. Muchas de ellas propiciadas por Pope, de quien se puede decir que era el cómico de las veladas. Carne, vino, salsas, café, copas. Y cuando el sol se empeñaba en hacernos recoger, Álex tocaba la guitarra para nosotros. Y tocaba quizás hasta que el mismo sol desistía en su empeño. O tal vez hasta que Jordi se adueñaba de la guitarra, empeñándose en mostrarnos sus habilidades de aficionado.

Entonces la noche nos sorprendía con su tenue luz y su frío ambiente. En ese momento, la bañera multiusos adoptaba su faceta más confortante, haciendo las veces de hoguera improvisada. Más comida, más cervezas, más vino, más café y más conversación. Y ahí, bajo la luz de la luna, bajo la atenta mirada de las estrellas, ahí mismo pasaba nuestro tiempo, lento, como quien se empeña en retener un momento para que nunca termine. Todos nos resistíamos a abandonar esa terraza, donde 7 personas y tres gatos se juntaban para olvidar las putadas que la vida les había jugado y podían disfrutar de las pequeñas cosas que a menudo se suelen pasar por alto; amistad, complicidad, miradas, risas, silencios.

Momentos para siempre recordar.

 

Publicado el 04-10-2007 a las 12:22 por Lestat3267 comentarios

Amante Esporádica

Aquí está. Sabía que tarde o temprano nos encontraríamos. Siempre sucede. Y sucede en cualquier lugar, en cualquier momento, cuando dejas de esperarlo. Habían pasado meses entre visitas fugaces, esporádicas. Parecía que no tuviera prisa por encontrarse conmigo. Que deseara alargar el momento para que, al llegar, fuera sublime. Siempre me deja expectante.

Hoy por fin ha llegado el día. Al atardecer. Cuando las nubes cubren el cielo y la oscuridad amenaza con hacerse dueña de las calles. Cuando todo empieza a perder su resplandeciente color y pasa a formar parte de la complicidad de la noche. Salgo del trabajo y ahí está ella. Le miro. Es cambiante, pero siempre conserva su esencia, ese toque que la hacer ser como es, especial. Me acerco a ella y le saludo con la mirada. Le doy la mano. En realidad le ofrezco todo mi cuerpo. Y ella lo toma sin prisa, como cohibida. Nos sentimos. La siento. Y allí quieto la observo, deslumbrado por su belleza.

Recorremos juntos el camino hacia casa, sin prisas, disfrutando del momento. Toda ella resplandece. Miles de colores iluminan su figura. -Destellos de vida- pienso mientras caminamos abrazados. Siento como mi cuerpo se empapa de ella. La siento en todo su esplendor y en todo mi ser. Si la gente se parara a observar mi cara, pensaría: “pobrecito, está enamorado”. Se nos debe ver como dos amantes furtivos que pasean arropados bajo la delicada luz de la luna. Realmente me siento feliz por volver a verla, por volver a estar con ella. Y ella no para de jugar conmigo, de acariciarme sobre la ropa que siento cada vez más pesada, como si sobrara. Así, ensimismado en estos y otros pensamientos, por fin llegamos al final de nuestro camino.

Es el momento de la despedida. No puedo invitarla a mi casa, y ella lo sabe. Abro precipitadamente la puerta del portal y permanezco allí de pie, dándole la espalda. Entonces  un repentino frío se apodera de mi cuerpo, que no deja de temblar. Armándome de valor, consigo volverme hacia el lugar donde estaba. Y la encuentro con la mirada al otro lado de la puerta. Pero ya se está marchando, errante, perdida, dejando a su paso calles bañadas en llanto. No puedo seguir allí.

Al llegar a mi habitación, la observo por la ventana, cada vez más lejana, más frágil. No sé cuando la volveré a ver. Aún sin su compañía, todas las partes de mi cuerpo la sienten, la desean. Sé que poco a poco desaparecerá. Se desvanecerá y volveré a echarla de menos. Entristecido, veo como se pierde en el horizonte. Y sólo entonces me doy cuenta de que no quiero perderla tan pronto. Me cambio mi pesada ropa y bajo a la calle tras su rastro, pero ya no la encuentro. Ha vuelto a desaparecer. Pero aún así corro. Corro hacia donde la vi por última vez, guardando una efímera esperanza. Y corro tanto que llego hasta donde el camino me permite, hasta la playa. Ya no puedo continuar.

Regreso a casa preguntándome cuando volverá a venir, cuando nos volveremos a ver. Sé que nos encontraremos de nuevo, pero odio la espera en la que a veces siento como si le estuviera siendo infiel. Pero juro que no lo soy. La amo en secreto. Y a su regreso la volveré a desear tanto como lo he hecho hoy, en esta noche, en Barcelona. Te esperaré, amante eterna.

Sólo a ti, caprichosa y dulce lluvia.

 

 

Publicado el 02-10-2007 a las 11:49 por Lestat152 comentarios

Empezar

El mejor lugar para empezares justo donde estás,y con lo que tienes ahora.

Teddy Roosevelt

 

Publicado el 26-09-2007 a las 14:03 por Lestat157 comentarios

Caminante no hay camino

... se hace canino al andar.
Donde lleve tu camino
eso has de averiguar.
Elegir caminos fáciles
nada nuevo te traerá,
más allá del horizonte
algún valle ha de esperar.

Difíciles serán los cruces
pues la duda aflorará.
Los recuerdos no los dejes,
mira siempre de avanzar.
Y que nada te retenga
pues mucho queda por andar
el camino que recorras
muchas huellas dejará.

Escarpado será unas veces,
otras fácil de llevar.
Lo que has de estar seguro
es que acabar, acabará.
Más antes de que acabe
un buen día llegará
el momento en que te pares
y ya sepas donde estás.

Recordarás lo recorrido,
miraras lo que vendrá,
verás donde te encuentras
y al final lo entenderás.
Entenderás que no fue fácil
y que nunca lo será,
sentirás en ti el orgullo
de poderlo mejorar.

Con más fuerzas si cabe
lo volverás a retomar,
sabiendo lo que entonces
te quedará por afrontar.
Y cuando vuelvas la vista
nunca mires con pesar
míralo como algo grande
que has podido caminar.

Caminante son tus huellas
El camino nada más;
caminante no hay camino
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.(...) 

Escoge bien en tu viaje
lo que quieras conservar,
pues no todo será útil
y menos fácil de cargar.
Suelta lastre cuando sientas
que no lo puedes soportar
pues cuanto más peso cargues
más te costará continuar.

Camina siempre alegre
no sientas el pesar,
pues cuando menos lo esperes
todo puede terminar
mantente siempre atento
siente el viento susurrar
embriagate con los aromas
ama, siente y gozarás.

(...)
Como no sabéis la hora
En que os han de despertar,
Os despertarán dormidos
si no veláis; despertad. 

Machado, espero disculpe mi desafortunada intromisión.

 

Publicado el 19-09-2007 a las 17:36 por Lestat2976 comentarios

Ars Magna

Camino hacia el lugar en que me tengo que alojar esta noche. Serán unos dias interesantes. Pienso en si mi vestimenta es correcta y me hago un repaso. Pantalones negros a rayas grises, camisa negra con gemelos, gomina suficiente en el pelo y gafas de sol D&G. Junto con la americana de pana negra que llevo en la mano todo parece correcto.

Ya tengo el hotel a dos calles. Puedo ver el mar y los cerca de 40 pisos del edificio. La verdad es que impresiona, aunque no pienso realmente en eso. Pienso en la clase de gente que me voy a encontrar dentro y eso es lo que realmente me preocupa. Nunca había estado antes en un hotel de 5* en el que una habitación cuesta el sueldo medio de cualquier persona.

Paso por la puerta decidido y saludo sutilmente a los aparcacoches. Camino hacia la recepción. Me toca esperar, así que aprovecho para observar a la gente. Y mis ojos se paran repentinamente en una mujer. Debe tener unos 27 años. Pelo negro, largo y con un recogido elegante. Lleva puesto un vestido de noche, largo hasta los tobillos y ceñido a su cuerpo. El tejido de esa prenda es tan fino que insinua hasta el más mínimo detalle de lo que esconde. Sus zapatos de tacón están sujetos a sus pies por unas pequeñas tiras que se enredan alrededor de sus tobillos. Me parece la persona más elegante del hotel. Así me encuentro, observando hasta el más mínimo detalle de esa mujer. Y ella parece percatarse, como por instinto, y se gira hacia donde me encuentro. Me mira fijamente. Sonrie y se vuelve a atender sus asuntos. Es preciosa, muy atractiva. Y esa mirada, esa sonrisa... provocativa, sutil, delicada y perversa. Me estremezco. Pero entiendo esa mirada. Una simple expresión con la que ha sido capaz de decirme: "estoy dispuesta a jugar al juego en el que tu me deseas y yo finjo que me interesas. Juguemos".

En ese momento la recepcionista requiere mi atención. Es mi turno. Recojo la llave y ella me acompaña al ascensor. Es una chica muy mona, pero no puedo quitarme de la cabeza aquella mirada. Mientras sube el ascensor pienso en lo difícil que es encontrar a una mujer como ella. Hoy en día las mujeres han dejado las sutilezas de lado. Ya no seducen con detalles. Descubren todo lo que pueden de su cuerpo y ocultan lo que no les interesa que veas. Y si quieren saber de tí, se lanzan sin previo aviso. Creo que ahora desprecio esa actitud.

La habitación es impresionante. Bañera, hidromasaje, albornoces y toallas de un blanco perfecto, sábanas de algodón egipcio, muchos cojines, diván y escritorio, moqueta y luces de ambiente variadas, lecturas del día, bombones y bebidas alcohólicas... incluso tienen Heineken. Me abro una mientras me preparo el hidromasaje y me fumo un cigarrillo. No es una habitación de fumadores, pero lo necesito. ¿Qué será de esa mujer?. Es posible que siga por ahi abajo, pero no tengo ganas de jugar. Quizás otro día. De momento me conformo con su recuerdo.

 
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