La inconsciencia de Lestat

Mis deseos son ordenes para mi

Publicado el 22-07-2008 a las 16:37 por Lestat16 comentarios

Operación

- ¿Qué planes tienes para mañana?

- Mañana tengo una operación. Si todo va bien en un par de días nos veremos.

- Entonces en un par de días nos veremos.

- Si todo va bien, sino nunca más volveré a verte, pero te recordaré.

 

 

Publicado el 20-07-2008 a las 09:23 por Lestat12 comentarios

Concierto Furuyo

Furuyo

 

Punk-Show en el debut menos esperado por Awen desde el pub "Pasión por el Ruido".

 

Publicado el 13-07-2008 a las 16:40 por Lestat86 comentarios

Lo importante de un viaje

Lo importante de un viaje no es quién eres, sino quién acabas siendo.

Dossier de prensa de Bacardi MurMansk Route.

 

 

Publicado el 08-07-2008 a las 19:56 por Lestat9 comentarios

Confucio

Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?


El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor.


Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.


Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.


Aprende a vivir y sabrás morir bien.


Entristécete no porque los hombres no te conozcan, sino porque tú no conoces a los hombres.


Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso.

 

Confucio. Si teneis oportunidad, leer y reflexionar sobre lo que nos llega de su obra.

 

Publicado el 27-06-2008 a las 04:23 por Lestat15 comentarios

Viña 2008

Viaje

 

Album

 

Publicado el 23-06-2008 a las 05:33 por Lestat54 comentarios

Fisión Binaria

- No te mates por haberla dejado -dijo Joan-. Dentro de unos meses o incluso semanas te sentirás entero otra vez. Ahora te sientes como la mitad de un organismo que se ha partido en dos. La fisión binaria siempre duele; lo sé por un protoplasma que vivía aquí... Sufría cada vez que se dividía en dos, pero tenía que hacerlo, tenía que crecer.

- Supongo que crecer es doloroso. -Dirigiéndose al ventanal miró una vez más las avenidas de peatones y los vehículos y vagones de abajo. Había faltado tan poco...

 

Philip K. Dick - Los clanes de la luna Alfana

 

Publicado el 05-05-2008 a las 10:35 por Lestat76 comentarios

El por qué del viaje

Viaje

Dichoso el que olvida el por qué del viaje
y, en la estrella, en la flor, en el celaje
deja su alma prendida.

Antonio Machado

 

Publicado el 01-05-2008 a las 10:18 por Lestat1339 comentarios

Un deseo, una mariposa

Todo sucedió una fría tarde de primavera, cuando el sol comenzaba a ocultarse tras los edificios de la ciudad, dejando a su paso tan sólo un leve recuerdo de lo que había sido unas pocas horas atrás. Yo me encontraba en mi piso, junto a la ventana. No miraba la televisión, ni las nubes, ni tan siquiera lo que sucedía en la calle. Todo eso carecía de importancia. Estaba absorto en mis pensamientos, con la mirada perdida en un vacío interminable. Necesitaba comprender. Necesitaba entender porqué tenía la sensación de que nada tenía sentido. Mi vida no tenía sentido. Y lo más importante, no podía quitarme de la cabeza a aquella joven. Sus palabras.

Soledad

La noche anterior había salido con unos amigos como de costumbre. Solíamos quedar de vez en cuando para charlar. Era una forma más de entender la rutina, de recordarnos a nosotros mismos que, pasara lo que pasara, siempre estaríamos allí; siempre. Pero la noche avanzó mas deprisa de lo que cualquiera de nosotros hubiera deseado. No hubo más remedio que emprender el camino de regreso a casa. Tras un rato andando a buen paso, tan sólo unas manzanas me separaban ya de mi destino. Las calles se encontraban desiertas a esas horas y apenas iluminadas por la tenue luz de alguna farola. Caminaba distraído, pensando en mis cosas, cuando de repente un intenso resplandor apareció frente a mi. No sabría decir si fueron las luces equivocadas de algún coche porque su fuerza me hizo cerrar los ojos, como por instinto. Pasaron unos pocos segundos antes de que lograra recuperar en parte la vista. Y al hacerlo, tan sólo pude distinguir la figura de una joven que caminaba hacia mi. Bajé la mirada y continué mi marcha como si nada hubiera pasado. Pero al momento noté como una mano se posaba sobre mi hombro. Era aquella joven. Paré en seco, me giré y la observé durante unos segundos. No la conocía de nada. Era una chica de estatura media. Llevaba un vestido blanco y su piel era casi tan blanca como su vestido. Tenía el pelo largo y rubio y unos labios rojos en exceso que resaltaban bajo sus ojos verdes. Era preciosa. Me preguntaba que querría de mi. Aún pasaron unos breves segundos antes de que de sus labios saliera alguna palabra. Me miró fijamente con una inocente sonrisa dibujada en la cara cuando me dijo:

- No sufras. Todo el mundo desea que algo cambie en su vida, algo que quizás no sabe siquiera que es. Todo el mundo sueña con alguna cosa que le parece posible e imposible a la vez. ¿Nunca has tenido la sensación de que existen momentos en que esos deseos pueden hacerse realidad?. Si eres capaz de apreciar ese momento y transmitir tu mensaje sincero al mensajero, es posible que descubras que nada es lo que parece y que todo puede cambiar. - Su sonrisa se torno entonces en una delicada carcajada - ¿Crees en las hadas?

Debieron pasar unos segundos antes de que pudiera reaccionar, supongo que por la impresión, porque cuando por fin lo hice, la joven había desaparecido.

 - Menudo idiota estoy hecho - pensé para mis adentros. - ¿Cómo me he podido quedar en blanco tanto tiempo como para que ella se haya marchado sin haberme dado cuenta?

Pero eso no era lo más importante, porque mientras recorría el escaso trayecto que me separaba de mi casa, allí entre los fríos edificios grises de la ciudad, no pude quitarme de la cabeza esas extrañas palabras que me había dedicado la extraña y dulce muchacha.

Y así me encontraba ese día, junto a la ventana, meditando sobre esas palabras. "No sufras"... Era muy fácil de decir. Todo el mundo sufre por alguna cosa. Pero yo sabía que mi sufrimiento iba más allá. Tenía lo que muchos definirían como una buena vida. Un excelente trabajo de investigación, una novia maravillosa que siempre velaba por mi, sin llevarme nunca la contraria. Tenía un buen sueldo, un piso en alquiler bastante decente, en el centro, algunos amigos y una vida tranquila. ¿Qué mas se podría pedir?. Pero yo no era feliz. Algo en mi interior me susurraba, tan bajito que no podía siquiera escuchar lo que me decía. Quizás el problema fuera que nunca tenía tiempo para escucharla. Pero fuera como fuere, no me sentía a gusto con mi vida. Sabía que algo iba mal, pero no sabía el que. Y esa incertidumbre, esa duda, era lo que estaba acabando conmigo. Quizás nunca lo averiguara. Quizás fuera hora de que empezara a acostumbrarme a lo que tenía y acallar esa voz de una vez por todas, de acostumbrarme a esto.

Mariposa

Un leve cosquilleo en la palma de mi mano derecha fue lo que me sacó de mis pensamientos. Cuando volví la vista hacia ella, lo que vi me dejó sin palabras. Era preciosa, maravillosa. Tenía unas espléndidas alas salpicadas con alegres y exquisitos colores que se abrían y cerraban lenta y sutilmente. Estaba encarada hacia mi. Hubiera jurado que estaba mirándome. Era la mariposa más bella que había visto nunca. Mis músculos permanecieron inmóviles y mi respiración disminuyó de ritmo. No quería asustarla y que se marchara volando. Puede que si lo hacía jamás volviera a ver algo tan espléndido. Sin esperarlo, la mariposa disminuyó el sutil aleteo hasta que, por fin, juntó sus frágiles alas sobre su cuerpo. Parecía que quería confiar en mi. ¿Podría ser...?. Quería comprobarlo. Puse a prueba su confianza posando mi otra mano sobre ella, dejando el hueco justo entre ambas para no hacerle ningún daño. Y sin saber porqué la acerqué a mi corazón. Quería que sintiera su palpitar, que sintiera lo que yo sentía.

Pasaron unos pocos y confusos minutos, en los que mi alma se sinceró y mis miedos y anhelos se liberaron en la nada, ante un ser tan frágil y hermoso como era la mariposa. Ella no se movió en todo ese tiempo. Estaba posada entre las palmas de mis manos, con las alas unidas en lo alto y atenta a todo lo que sucedía. Entonces levanté la mano que la cubría. No sucedió nada. La mariposa no echó a volar. Y así permaneció, inmóvil, en esa misma posición, como asimilando todas y cada una de mis confesiones. Y de repente, sus alas se desplegaron, su cuerpo se contorneó y comenzó a volar. Salió veloz por la ventana. Antes de perderla de vista pude ver como describió unos pocos círculos en el aire antes de marchar. Y así acabó todo.

Pasaron dos días desde aquellos sucesos. Mi vida había vuelto a la normalidad. Me había convencido en este tiempo de mi estupidez pensando que tal vez la mariposa fuera el mensajero del que hablaba la joven y de que ese era el momento preciso que estaba esperando. Y lo más estúpido si cabe había sido considerar las palabras de la joven como serias. Estaba seguro que esa muchacha volvía también de fiesta y viendo mi estado, me había intentado tomar el pelo para reírse de mi. Y yo como tonto le creí. ¿Tan desesperado estaba por que las cosas cambiaran?. Todo esto no tenía sentido, debía hacer caso a mi cabeza y conformarme con esta buena vida de la que disfrutaba. Durante el resto del día olvidé todo. Volví a casa, cené, vi un poco la estúpida televisión y me dormí temprano. Otro día más en mi monótona vida.

Al día siguiente, el tercero desde que sucedió aquello, desperté. Y desperté como nuevo. Parecía que la luz, los colores, los sentimientos, el mundo entero había cambiado. De cualquier manera debía ir a trabajar. Arreglándome en el baño fue cuando me di cuenta de que algo extraño había sucedido esa noche. Mi cabello estaba minuciosamente anudado. No hubo manera de deshacer esos nudos por completo. Muchas veces me levantaba con el pelo revuelto, como es normal, pero nunca con esos diminutos nudos, imposibles de quitar sin tener todo el día por delante.

Caminé hacia el trabajo, como de costumbre. Las calles a esas horas de la mañana estaban atestadas de gente. Mis pasos eran firmes y decididos, el día precioso y mi ánimo había crecido notablemente en relación a los días anteriores. Me sentía bien. Alguien tropezó conmigo. Como es normal con ese alboroto, no le di importancia y continué mi camino. Pero entonces sucedió algo que sólo ahora he logrado comprender. Unas palabras flotaron detrás de mi, que dijeron:

- Tienes un pelo maravilloso, me he divertido mucho esta noche. - una aguda y casi imperceptible risa llegó a mis oidos - . Disfruta de tu nueva vida!

¿Qué demonios? Era esa voz, la misma voz que hacía unas noches me había hablado de vuelta a casa. Esa risueña, dulce y casi adolescente voz. Evidentemente, cuando me di la vuelta, no pude distinguir a la muchacha que recordaba de aquella noche, porque ya no estaba allí. Había demasiada gente, y era fácil no distinguir a una persona entre la multitud. De todos modos me había gustado oírla. ¿Sería cierto o sólo imaginaciones mías? No importaba, el caso es que me sentía extrañamente bien esa mañana. Tenía el presentimiento de que, en ese preciso instante, las cosas iban a cambiar.

Y así sucedió a partir de ese momento. Esa misma mañana me despedí del trabajo, nunca supe bien porqué. En menos de una semana desde mi salida de la empresa, emprendí un largo viaje por Europa, lleno de anécdotas, de buena gente y de algunos íntimos pensamientos. Y fue durante ese viaje donde se me otorgó el conocimiento más valioso que jamás haya podido otorgarse a nadie. El conocimiento de uno mismo. Comprendí quién era, comprendí mis deseos y mis esperanzas, comprendí el camino que deseaba emprender y descubrí lo más importante, mi verdadera personalidad. Fue así como regresé para volver a nacer, dejando todo lo que tenía atrás. Algunas cosas fueron dolorosas, pero necesarias. Y otras simplemente se desvanecieron. Así comenzó mi nueva vida.

Hada

Y hoy, doy gracias a esa preciosa muchacha de la dulce voz. Y doy gracias a la bella mariposa que un día me permitió confesarle mis miedos y deseos y los transportó fielmente para que hoy esta nueva vida haya sido posible. Puede que pienses que todo fueron casualidades, que nada de esto tiene sentido fuera del azar. Pero a mi me gustaría pensar que todo fue gracias a ese hada y a esa mariposa, tan hermosas como la vida que me han ofrecido llevar. Si alguna vez una mariposa se posa sobre tu mano y confía en ti, sincérate con ella, porque puede que haga alguno de tus deseos realidad. Puede.

 

Publicado el 28-04-2008 a las 16:38 por Lestat223 comentarios

Awen

 

La emperatriz ya tiene nombre.

Awen, de la mitología celta:

Awen no corresponde a un dios o a una diosa. El Awen es el espíritu inspirado: la repentina llama de lucidez que inflama los pensamientos de los hombres y les da sabiduría, facilidad de palabra y energía en medio de la batalla. El Awen es lo que le permite a los bardos (poetas y músicos) el improvisar versos agudos en medio de una canción. El Awen se puede alcanzar a través de la música, de la meditación, del amor o del valor, y puede ser un regalo de los dioses.

 

Gracias niña.

 

Publicado el 08-04-2008 a las 07:22 por Lestat355 comentarios

Lágrimas

 

Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.

 

Platón

 
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